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jueves, marzo 01, 2007

¿Es realmente blanco el caballo blanco de Napoleón?

Wilkipedia tiene una hermosa definición de periodismo: El periodismo es la actividad de recolectar y publicar información relativa a la actualidad, especialmente a hechos novedosos de interés colectivo. La base del periodismo es la noticia, pero comprende diversos géneros, entre ellos la crónica, el reportaje, la entrevista periodística, el documental, la viñeta satírica o humorística y el artículo de opinión. La información puede recabarse y difundirse mediante distintos medios o soportes técnicos, lo que da lugar al periodismo gráfico.

Como pueden notar nada indica sobre la forma en que se debe publicar la información, pero cualquier egresado de la carrera, cualquier director de medio de comunicación, cualquier peridista colegiado o no, le dirá que la información debe ser ante todo veraz.

Entonces, si la información se supone que es publicada porque es de nuestro interés, un hecho cierto debe ser el mismo aunque se publique en dos medios diferentes... ¿o no? nosotros esperamos que si el caballo de Napoleón es blanco en La Nación, debería ser blanco en La Extra.

Pero por supuesto el caballo blanco de la Nación, no es el mismo caballo blanco de la Extra, aunque señores, es el mismo equino y sí, es el rocino en el que está montado desde el ocho de mayo nuestro Napoleón.

martes, septiembre 19, 2006

Esperando

Desde ayer lo estoy esperando.

No sé cuanto tiempo va a durar en llegar, pero de que llega, llega.

No se si traerá pintura para pintar una consigna contra el Gobierno, el TLC o el signo de la doce o la ultra.

O si más bien traerá la piedra que de forma certera mutilará su objetivo.

O si vendrá con la vejiga llena (o peor aún, el intestino) con el fin de marcar su territorio cual animal salvaje.

Llámenme pesimista.

Llámenme agorero.

Pero desde ayer estoy esperando al pachuco que cansado de robarle la espada a Simón Bolívar en el Parque Morazán, de arrojarle tinta a la cara de Kennedy en San Pedro, o de robarse las letras del monumento de la Bandera, va a llegar a la Catedral a ver que daño le hace a la escultura que hizo Jiménez de Heredia a Juan Pablo II.

(Foto del Diario Extra)

miércoles, julio 12, 2006

Harto de Zidane

El editorial del día de hoy de la Nación fue la gota que me colmó el vaso de la paciencia. Uno espera algo más de un editorial del periódico más importante del país. Pero no. Zidane y su cabezazo merecen un editorial (y una columna de Julio Rodríguez también). ¡POR FAVOR SEÑORES YA BASTA!

Fue un mes. Un mes completo de fútbol. Un mes completo del campeonato mundial más aburrido de la historia (si no me creen vean las estadísticas: el promedio de goles fue más bajo que el porcentaje de apoyo popular de Abel Pacheco). Y después de un mes, ¿todavía seguimos en eso?

No importa que Arias esté bombardeando al PARLACEN, no importa que los sindicatos y el Ministerio de Trabajo no puedan verse ni en pintura. No es importante que a un año del incendio del Hospital Calderón Guardia la Caja no ha puesto ni una piedra para reconstruirla o que sus abogados se comporten como hienas defendiendo a una presa frente a las pretensiones de indemnización de los familiares de los fallecidos. No importa que un policía fue muerto a tiros por una pandilla en Limón, no importa que sigamos ignorando que esas pandillas cada día son más y más parecidas a las maras centroamericanas. No importa que un medio de comunicación se vendiera a un candidato presidencial para que ahora recompensen a sus periodistas con puestos de gobierno. No importa que antes del mundial, la TVE presentara a un indígena de Talamanca muriendo de hambre (literal y gráficamente) y todos en Costa Rica decidamos ignorarlo. No importa que Israel y Palestina hayan optado por aniquilarse, que Bush use la constitución como papel higiénico, que el Papa clame por la recuperación de la familia o que los Norcoreanos estén listos para una guerra nuclear. No importa nuestro país, nuestra sociedad, nuestro presente, nuestro futuro, nuestro mundo.

No señores, nada, nada de eso importa. Lo importante es editorializar sobre el cabezazo de Zidane. Me imagino que el futbolista francés ha comenzado la tarde de hoy (hora de país), con la severísima preocupación de saber que el editorialista (y el columnista además) le han reprochado su comportamiento, luego se dirigirá a la sucursal más cercana del Banco Suizo donde guarda sus ahorritos, verá su saldo y se sentará a reir, porque a él señores, a él tampoco le importa nada.

GLOSA: ¿Y yo no estoy haciendo que La Nación hizo hoy? ¡Condenado Zidane! Lo que te haya dicho el tútile te lo tenías merecido.

(foto de AFP)

lunes, abril 17, 2006

Buscando enfocar la Muerte...

Es sábado santo...

A las tres de la tarde.

La autopista General Cañas luce más vacía que de costumbre. Los conductores podemos viajar con más espacio.

Yo voy tranquilo. Mi hija va atrás, en su silla de seguridad. No me atrevo a subir la velocidad a más de 80 kph cuando llevo a cualquiera de mis hijos en el carro.

A lo lejos, por el retrovisor, veo las luces... Las luces de una ambulancia.

No corre, vuela. Trae una emergencia. Los choferes lo entendemos y nos corremos para dejarle el carril izquierdo libre. Pasa volando a la par mía. Calculo que va a 120 kph. Adentro lleva la lucha eterna entre la vida y la muerte.

Y a menos de dos metros de la ambulancia... sí, a menos de dos metros, a 120 kilómetros por hora. A una velocidad que requiere de más de cien metros de distancia para poder frenar, a sólo dos metros de la ambulancia, a esa velocidad, una unidad movil de REPRETEL.

Con las luces de emergencia prendidas, como si fuera parte de la emergencia el obtener una toma para el noticiero. Como si el sufrimiento del que viaja en la ambulancia no valiera un centavo. A ciento veinte kilómetros por hora, esa unidad movil no debía estar ahí. ¿Y si la ambulancia frena? ¿sacarán en el noticiero de las siete las imágenes del camarógrafo, el periodista, el chofer y los ocupantes de la ambulancia TODOS MUERTOS POR LA IRRESPONSABILIDAD QUE OBLIGA A LOS PERIODISTAS A VENDER SANGRE Y MUERTE EN VEZ DE INFORMACIÓN?

Los sigo con la mirada mientras se alejan...

Y entonces ocurre algo peor...

La ambulancia no entra al Hospital México.

Si no entró ahí (el Hospital con la mejor Unidad de Emergencias de la zona) sólo puede ir a otro lugar, pienso. Esa ambulancia va para el Hospital Nacional de Niños. ESA AMBULANCIA LLEVA A UN NIÑO COMO MI HIJA, ESTAN TRATANDO DE SALVARLE LA VIDA Y LLEVAN UN INSTRUMENTO ASESINO A SOLO DOS METROS DE DISTANCIA A 120 KPH...

DIOS MIO, QUE NO HAYA UN HUECO FRENTE A LA AMBULANCIA.

...

(lo anterior no es un cuento, es un hecho cierto que ocurrió el pasado 15 de abril entre las quince y las quince treinta horas en la Autopista General Cañas).