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viernes, mayo 11, 2007

Bienvenido al continente Benedicto


El problema que tiene este Papa es que le tocó sustituir a un genio. Si la Iglesia tomara sus decisiones con base en la reacción de la opinión pública exclusivamente, el cardenal Rodríguez sería hoy papa y no este alemán dogmático y académico.

Por la razón que sea, Benedicto ha sido rechazado por la opinión pública desde el día de su elección. Recuerdo un correo electrónico que circuló recién electo el Papa donde se le comparaba su parecido físico con el Emperador de la Guerra de las Galaxias. O mejor aún, tengo presente una caricatura de un periódico norteamericano donde presentaban a Benedicto recién electo en la ventana de San Pedro diciendo “No more Mr. Nice Guy”. El mundo seglar rechazó la “idea” de Benedicto con la misma facilidad que abrazó el ideal que representó en su momento Juan Pablo II.

El problema, nos dicen los críticos, es que Benedicto representa todo lo que se considera retrógrado en la Iglesia Católica. Su papel como guardián de la Doctrina de la Fe durante el papado de Juan Pablo II nos reveló a un Cardenal extremadamente conservador, ceñido a dogmas que muchos consideran superados. Lo cierto es que el ideario de Benedicto XVI es exactamente el mismo que el de Juan Pablo II (al fin y al cabo el Cardenal Ratzinger era el que redactaba la mayoría de los documentos que pronunciaba Juan Pablo II). Pero del Papa viajero todo el mundo estaba enamorado, al Papa alemán lo hemos juzgado tan duramente que todavía lo llamamos por su apellido y no por el nombre que escogió.

Yo recuerdo que los medios de comunicación estaban particularmente desilusionados con su elección (esperaban a alguien de Latinoamérica, y francamente, yo también), pero sí recuerdo las imágenes de la plaza de San Pedro el día de la elección. La prensa talvez estaba desilusionada, pero la gente reaccionó con alegría. Los católicos que velaban en San Pedro estaban contentos de que el legado de Juan Pablo II quedara en manos de su mejor amigo en la Fe, que días atrás había dado una homilía magistral en el funeral de su amigo.

Pero como señala el Presbítero Mauricio Víquez en la Nación, a este Papa la prensa lo está malinterpretando cada día. Primero con la lectura parcial de aquella infame cita acerca del Islam (tomada brutalmente fuera de contexto y explotada alegremente con el fin de indisponer más a los musulmanes en contra de los cristianos) y últimamente con el cuento de que la misa será impartida en Latín.

El apoyo del Papa a los movimientos laicos que son producto del Concilio Vaticano II, su profunda convicción en el papel que debe jugar la Iglesia en Europa, donde urge una nueva evangelización (la cuna del cristianismo es hoy un desierto de iglesias vacías), la coherencia de su pensamiento con los documentos de Juan Pablo II, me hacen sentirme a mí como católico seguro en cuanto a que el trono de San Pedro está en buenas manos. El mismo Papa sabe que está presidiendo un período de transición, donde la Iglesia se prepara para un cambio generacional y geográfico, pues sabemos que en las últimas tres elecciones papales los cardenales latinoamericanos y africanos han sido declarados papables y además ha operado un cambio demográfico en su mundo, donde Europa está cada vez más sumergida en el Islam y la Iglesia depende cada vez más de América, Asia y África para sobrevivir.

En todo caso, Bienvenido al continente Benedicto XVI.

jueves, noviembre 09, 2006

Volvio Daniel

Daniel el de los anteojos a prueba de balas (ahora usa contactos a prueba de balas supongo).

Cuya esposa hacía compras en la 5ª avenida de NYC mientras su marido hablaba de pobreza y revolución en Nicaragua.

El que tiene una casa tan capitalista que hasta un campo de béisbol hay dentro de ella.

Que para tener esa casa hasta cerró una calle pública.

El mismo hermano de Humberto.

Humberto, cuyos guardaespaldas mataron a tiros a un pobre tipo cuyo único delito fue adelantarlo en la carretera sur.

Daniel el empresario que ahora cree en la macroeconomía.

El que firmó un pacto con los Liberales para garantizar la piñata y la impunidad.

El que ahora se da el lujo de comulgar el día antes de las elecciones después de haber llenado de insultos en su momento al Papa.

Yo conozco nicaragüenses que huyeron de Somoza primero para luego huir de Daniel y los nueve.

Por supuesto, los camaradas criollos deben estar que brincan de la contentera con la elección de un nuevo izquierdista en Latinoamérica.

Para ellos no importa que sea un genocida como Somoza (pregúntenle a los indígenas del Caribe Nicaragüense).

Ni un corrupto como Alemán (yo creo que el gordo lo llama “maestro”)

Ni que para ser comunista tenga más plata que los ladrones (bueno al menos él y Humberto tienen más dinero que Alemán).

Ay Nicaragua… Nicaraguita…

miércoles, agosto 16, 2006

Castrito

A veces nos olvidamos que es un dictador. Que viola derechos humanos. Que vive en la riqueza cuando la mayoría de su pueblo vive con lo mínimo. Que está enfermo de poder y que se niega a reconocer cualquier otra opción política. Que ha despreciado al resto de las democracias latinoamericanas en diferentes momentos de su historia. Que su único aliado actual es el demagogo venezolano.

Se nos olvida, porque Castrito a diferencia de Pinochet, Somoza, Trujillo, Videla, y un enorme etcétera, es un dictador simpático. Tiene don de gentes. Es un genial orador. Es además un genio en materia política y además ha sido una espina incómoda que los gringos han aguantado por cincuenta años. Su lucha, ganada valga decir, en contra de los yanquis enemigos de la humanidad, nos cae simpática a los latinoamericanos. Además sus relacionistas públicos son mejores que los de cualquier dictador latinoamericano (seamos francos, si Pinochet hubiera tenido a Silvio Rodríguez y a Pablo Milanés cantando maravillas de él, el desgraciado general chileno no nos caería tan mal).

Súmese a lo anterior que los latinoamericanos despreciamos cordialmente al pueblo exiliado cubano. La gusanera lo llaman, porque Castrito un día dijo que no eran cubanos sino gusanos, es el único exilio latino que ha sido despreciado por sus hermanos latinos. La verdad nos revienta que los representantes del exilio cubano sean Cristina, los Estefan y Andy García. Los exiliados en Latinoamérica TIENEN que ser de izquierda (y cantar trova no tener éxitos en Bilboard). Como agravante, los exiliados cubanos en Miami, suelen ser más de derecha que Mr O’Riley de FOX NEWS, más republicanos que Reagan y lo suficientemente idiotas como para salir a bailar en las calles cuando a Castrito se le tuerce un intestino y deciden darlo por muerto.

Castrito tiene sus méritos, no se los niego. Cuba es un mejor país de que lo que iba ser bajo el protectorado gringo. Pero me niego a aceptar que el pueblo cubano sea “libre”. Cuando tu libertad de pensamiento está limitada a ser comunista o “traidor” entonces señores no hay libertad. En esto señores Castrito es igual a cualquier dictador de cuarta categoría. En eso y muchas cosas más, pero si comienzo a hablar de violaciones de derechos humanos en Cuba la izquierda comenzará a gritar ¡PROPAGANDA DE LA CIA! PROPAGANDA DE LA CIA!

Precisamente esa es una de las ventajas que Castrito ha tenido y que otros dictadores no tuvieron. Por ejemplo, por años la izquierda latinoamericana (y mundial) se negó a reconocer las barbaridades del régimen soviético (Hungría en el 56 y la primavera de Praga del 68 fueron inventos propagandísticos de la CIA). Nuestra izquierda latinoamericana siempre ha estado encima de denunciar (con gran acierto) las barbaridades de los gringos y sus matarifes designados como gobernantes en nuestros estados. Pero cuando se trata de ver los defectos de Castrito sacan la defensa de la propaganda de la CIA.

Ahí sigue Castrito, inmune a la crítica. Perpetuado en el poder. Disfrutando del poder. Incluso siendo hipócrita con el poder (sólo le faltó besarle el anillo al Papa, en esto perdí una apuesta, pero ¿EL PAPA EN CUBA? Solo Castrito sabe manejar a la Iglesia Católica tan bien). El es el summa cum laude de los dictadores, el dueño de la bola, y en mi criterio el mejor político latinoamericano de los dos últimos siglos. Lástima que sea un dictador.

Allí, en su lecho de enfermo, le deseamos pronta recuperación. El juicio de la historia lo está esperando, Comandante Fidel Castro.


Glosa: Y desde su lecho de enfermo, Fidel le pegó la segunda garroteada diplomática de su administración a Oscar Arias (la primera fue cortesía de Benedicto XVI). Me parece que a Oscar le está costando entrar en calor en el ejercicio diplomático. Tal vez si de dedica un poco a Costa Rica pueda en uno o dos años, volver a la arena internacional, al fin y al cabo fue electo presidente de Costa Rica, no jefe de la diplomacia latinoamericana (¿o me equivoco y en realidad elegimos a Rodrigo presidente sin que estuviera en la papeleta?).

martes, julio 18, 2006

Medio Oriente

Desde mi época de estudiante he sido partidario de la existencia, soberanía y derecho de defensa del Estado de Israel. A la fecha de hoy sigo poniendo a Israel como el ejemplo perfecto de la creación de un Estado Moderno: Una nación sin territorio pero con una fuerte identidad, llega a una tierra que no la pertenece, la hace suya y luego proclama un Estado. ¿Alguna vez se han preguntado porqué Israel comenzó a existir como Estado desde abril de 1948 mientras que Palestina no tiene ni diez años de ser Estado? La respuesta ayuda en mucho a comprender buena parte de los conflictos que existen en el Medio Oriente.

Las Ciencias Políticas desarrollaron a mediados del siglo XX la denominada Teoría del Estado (la desarrolló el sociólogo alemán Herman Heller el cual ya mencioné, mis alumnos deben sufrir todos los cuatrimestres). Dicha teoría, sostiene que el Estado Moderno es la interacción de tres elementos: La Nación, el Territorio y la Organización Política. Heller sostiene (opinión que yo comparto), que la organización política y el territorio carecen de importancia política si no es posible vincularlas a un pueblo determinado. Si bien los tres elementos forman el Estado, Heller considera que el elemento fundamental es la nación, por cuanto la organización social debe girar alrededor del hombre.

Habermas (otro alemán), sostiene que el concepto de nación ha evolucionado en nuestra historia social: Originalmente existía una nación primitiva (las “gens” a las que se refiere Engels en El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado), grupos sociales que se encontraban unidos por compartir usos (normas de comportamiento social) comunes. Sin embargo, nuestras naciones modernas existen en cuanto podamos vincular un grupo social ya no con sus usos y costumbres sino con un territorio y una organización política determinada (en otras palabras, somos costarricenses porque este territorio en el que estamos se llama Costa Rica, y existe una organización política denominada Estado Costarricense que nos otorga esa nacionalidad). La teoría de Habermás es válida cuando la analizamos con vista en los Estados modernos: Nuestra nacionalidad ha sido definida políticamente no “naturalmente” (de ahí que el nacionalismo en países como el nuestro es una idea absurda, pero bueno, de absurdos está lleno el mundo).

De todos los Estados primitivos, el antiguo Estado de Israel (sí el de David, Salomón etc.) representaba la evolución natural de la nación primitiva: Una familia (la de Jacob) ve a su descendencia evolucionar en doce grandes tribus, unidas todos por usos sociales comunes (monoteístas y herederos de la promesa de Abraham de tener la tierra de Canaán), salen de Egipto hacia una tierra prometida y reciben en el desierto su Constitución Política (aunque Moisés tuvo que metérselas pedradas), para luego conquistar la tierra prometida (a punta de balazos, pero era el método de precarismo más conocido en ese tiempo). Siguiendo la fórmula de Heller, tenemos una Nación (las doce tribus) y un territorio (la tierra prometida), si usted amigo lector es seguidor del Antiguo Testamento, sabrá que la conquista de la tierra prometida finaliza en el libro de Josué, el siguiente libro es el de los jueces. Los Israelitas, cuando se asientan en su tierra, le piden a Dios que les de jueces para que los gobiernen (dos libros más adelantes pedirán un rey y David caerá a pedradas sobre el trono), y aquí salta el Estado Primitivo de Israel: Nación, Territorio y Organización Política (una teocracia, pero organización al fin).

Por miles de razones históricas, el pueblo de Israel fue expulsado no una, sino varias veces de la tierra prometida. La última fue la más devastadora cuando en el año 70 D.C. los romanos destruyen la ciudad santa y provocan la gran diáspora que duraría casi dos mil años en retornar.

Esta es la parte de la historia que al menos a este servidor le fascina: Más de cinco mil años después de haber salido de Egipto (si le creemos a las Sagradas Escrituras), los israelitas lo volvieron a hacer. Llegaron en un nuevo Exodo hacia Canaán, dispuestos a conquistar la tierra de nuevo. Pero en este mundo nuevo, las Naciones Unidas intervinieron para evitar (supuestamente) una nueva batalla por la denominada tierra santa. Esta vez no había hititas, ni cananitas en la tierra prometida: había árabes, una nación como la israelí: formados de varias tribus que mantenían usos sociales comunes (Nuevamente la Religión), y con un gran apego con la tierra que habían ellos bautizado como Palestina. La ONU decide jugar de Salomón y parte el territorio a la mitad: Una parte para los árabes y una parte para los judíos (como dato anecdótico, al parecer, si le creemos a León Uris en su novela Exodo, uno de los votos determinantes en la ONU fue el de Costa Rica, la cual venía de salir de la revolución del 48). La resolución de la ONU nunca pudo aplicarse, la declaratoria de la existencia del Estado de Israel provocó la primera guerra en Palestina. Valga decir, también provocó la primera victoria de Israel.

Según he logrado comprender, los palestinos no podían considerarse una nación, por cuanto no sólo se trataba de miembros de tribus diferentes que habitaban el mismo territorio, sino que sus grupos políticos eran influenciados por los otros países árabes (Siria, Jordania, Irán y Egipto). Palestina no tuvo conciencia estatal si no hasta hace unos diez años. Israel se proclamó estado diez minutos después de la declaración de la ONU. Tenían el territorio, tenían la nación, esta vez no esperaron que Dios les mandara un Rey y aprobaron una Constitución Política. Israel, en mi criterio, fue un Estado libre, soberano e independiente desde el primer día, y por eso ha sobrevivido ya más de cincuenta años.

Palestina apenas gatea en la experiencia de crear un Estado y todavía no tiene autonomía plena por cuanto Jordania, Irán, en su momento Irak y otros estados árabes buscan influir en las decisiones del gobierno palestino que además no goza ni siquiera de autonomía económica (algunos de sus ingresos dependen de… ISRAEL), por eso le ha tocado la parte pobre de la evolución de los dos Estados. Además la fama de terroristas que tuvo en su momento la OLP no le atrajo grandes simpatías en occidente. En fin, no podemos considerar todavía a Palestina como un Estado por lo cual, continuará perdiendo sus batallas militares contra los israelitas. La Anarquía nunca gana guerras.

Por años, los Israelitas había consolidado su Estado como una maquinaria efectiva, casi perfecta en lo económico, perfecta en lo militar y sin grandes conflictos políticos. El sueño Israelí se vino abajo con el asesinato de Rabin. A partir de ahí, Israel dejó de defenderse y pasó al ataque. Crearon un Gueto palestino, han levantado muros y han agredido militarmente a sus vecinos. En mi criterio han perdido su norte, provocados por el temor a la extinción y por el fanatismo religioso y creo que siendo utilizados por los Estados Unidos como peón de avanzada para poder dominar a Irán. Han ido a la guerra total a jugarse el todo por el todo, a vencer o morir.

Han olvidado las lecciones de la historia: Esta guerra no puede ser santa. No puede venir de Dios. Han salido a la guerra como sus reyes necios que sin escuchar a los profetas de Yahvé cargaron con la derrota y la humillación. Han salido a servir no a Dios, sino a George W. Cada vez que Israel lo hizo así, la derrota, la esclavitud o el exilio fueron sus castigos.

Lo que me pregunto es: ¿y si pierden esta vez? ¿y si son expulsados nuevamente de Tierra Santa? ¿Volverán?