viernes, julio 18, 2008
Volver
Quise escribir de cómo mayo vino y se fue y seguimos sin reformar la Ley de Tránsito, el Código Penal, el Código de Procedimientos Penales.
Quise escribir cómo el incremento de los combustibles generó un paquete tributario monstruoso y cómo el PAC que supuestamente está para proteger a la clase media iba de cabeza a aprobarlo.
Quise escribir acerca del “Cow Parade” y lo que ha significado para esa San José que algunos hemos considerado ya perdida.
Quise escribir del orgullo que se siente pasar el día del padre viendo a tu hija debutar en el Melico Salazar en el ballet (aunque fuera por dos minutos), y como todavía no entiendo la danza moderna como manifestación de arte.
Quise escribir sobre el desmadre de las rutas intersectoriales, las restricciones vehiculares y de cómo puedo llegar a mi oficina en el centro de San José sin toparme un solo oficial de tránsito que me sancione.
Además quería hablarles de la enorme cantidad de recuerdos que me traía el Estadio Nacional, donde en un arrebato juvenil ajeno a mi ser de ese tiempo me fui a escuchar a Juan Pablo II, en una fiesta musical conocí a Peter Gabriel, y de cómo nunca se podrá sustituir el concepto de grada de sol ahora que la grada original ha sido demolida (SUELO O BOLSA DE MIADOS!!!!)
Quise compartir con ustedes la desazón de un liceísta que llegó a su Liceo y encontró un tugurio y cuando entré al Gimnasio a ver un partido de baloncesto me dio ganas de llamar a Tuk y demás compañeros del 84 y decirles que sustituyéramos, a nuestros 40 años, al equipo de vagos que estaba siendo humillado en la cancha.
Quise contarles que volví a ser fanático de un equipo extranjero, cuando los Celtics de Boston humillaron a los Lakers. Tenía veintidós años de esperar que esto volviera a ocurrir y en el ínterin regresar a mi afición por la NBA me hizo abandonar completamente el béisbol de la MLB.
Por supuesto que quería comentarles acerca del rompimiento del noviazgo entre los Arias, La Nación y Teletica, pero me faltaban elementos para terminar de formar mi teoría de la conspiración.
Y quise hacerles saber que estoy leyendo de nuevo, que trabajo como nunca, que me divierto como siempre y que me reconcilié con el cine de Almodóvar cuando pude pescar en el cable a Penélope cantando Volver…
Comentarios cortos, la próxima semana… El cuarto se está ordenando otra vez.
martes, marzo 04, 2008
Segundo Aniversario
Las ideas siguen viniendo a la cabeza pero el tiempo no. A veces son factores externos (como el apagón de ayer en mi barrio lo que obligó a que la columna del segundo aniversario salga un día tarde). A veces es simplemente me agobia la idea de que estoy escribiendo y escribiendo sin realmente tener un motivo más que la autosatisfacción de saber que puedo escribir. ¿Es eso suficiente? Mis artículos no pueden ser considerados como grandes ensayos y no creo que uno sólo de ellos haya provocado grandes cambios en nuestra sociedad. Como podrán ver no ando muy motivado para escribir mis columnas últimamente.
Así, el cuarto ha dejado de ser tan grande y se ha transformado casi en un rincón desordenado, donde de vez en cuando sacaba una idea. Me he tomado la mitad de enero y todo febrero para decidir si el anuncio del segundo aniversario sería además el anuncio de cierre.
Pero me ganó el orgullo. El cuarto es uno de los proyectos más personales que he realizado en mi vida y por alguna razón hay un grupo de lectores que insiste en entrar a leerlo y comentarlo. ¿Tengo aprecio por los lectores?. Seamos francos sólo por aquellos que conozco. El aprecio motiva a escribir tarjetas de cumpleaños, notas de pésame o similares, pero el cuarto es mi conciencia hablando. Es lo que oigo en mi cabeza cuando tengo que decidir que está bien y qué está mal. Es el espejo de mi interior ideológico y el orgullo no me deja cerrarlo. Que la gente vea lo que pienso y que lo comparta o lo deje.
Nunca estaré en capacidad (económica y de tiempo, y principalmente de tiempo) para desarrollar un blog como la página de Amelia Rueda o el propio Cristian en su fusil. La verdad me conformo con cambiar de vez en cuando de plantilla o de colores y con la posibilidad de darles de vez en cuando mis ideas sobre la realidad de nuestro país y nuestro mundo, siempre con mi tono sardónico y sabihondo con el que demuestro que el mundo por lo general, está equivocado y yo no.
El cuarto sigue señores, después de dos años. Y para que vean que es cierto de seguido les dejo mis comentarios cortos del primer bimestre.
lunes, enero 21, 2008
San José, agonizante.

Yo nací en Barrio González Lahmann, en los alrededores de la Corte Suprema de Justicia. Todos mis primeros treinta años de vida los pasé en Plaza González Víquez, específicamente en Barrio Vasconia, sobre avenidas 24 y 26 es decir a doce cuadras del centro de San José. Estudié en la Escuela Buenaventura Corrales (en el puro centro) y el Liceo de Costa Rica (en puro Plaza González Víquez). Anduve a pie, en bicicleta y en bus, por todos los barrios circunvecinos, y jugué béisbol y baloncesto en la Sabana, pegué avenidazos, fui al cine Rex a los estrenos, y cuando todos los universitarios del país tenían San Pedro como base de operaciones (antes de la Calle de la Amargura), este parroquiano se hizo fiel comensal del Cuartel de la Boca del Monte.
Hago esta introducción por cuanto el resto del comentario se basa en el hecho de que soy Josefino, que siento un gran arraigo por el Cantón Central de San José, y que el hecho de vivir en Heredia durante los últimos diez años no me descalifica para criticar el rumbo desastroso que lleva la ciudad capital (así como pasar toda la vida en Palmares, tener una casa en Escazú y una residencia para fines electorales en Rohrmoser no descalifica a nadie para ser digamos… alcalde de San José).
Y es que no comprendo para nada cuál es el famoso plan San José Posible del señor Araya y sus compañeros de Municipalidad. Según lo entiendo yo el plan contienen los siguientes pasos:
* Ignorar los problemas de seguridad, salubridad, miseria, drogas y delincuencia de ciertas zonas de San José.
* Aniquilar los antiguos barrios residenciales de San José autorizando cualquier tipo de negocio en ellos.
* Crear bulevares sin consultar al MOPT para generar caos vial.
* Mover las paradas de autobús lejos del casco urbano para que los usuarios puedan ser asaltados sin complicaciones.
* Crear mercados de vendedores ambulantes en condiciones ruinosas para que siempre haya vendedores ambulantes.
* Declarar las aceras como enemigas de los peatones y llenarlas de publicidad en estructuras que atenten con el espacio de tránsito y además de ventas callejeras legales en cada esquina para provocar aglomeraciones.
* La Policía Municipal no puede trabajar fuera del casco principal de San José, con la excepción de Sabana y Rohrmoser.
Podría seguir con la lista. Pero quiero desarrollar algunos de sus puntos.
A inicios del año pasado se hizo notorio por parte de la prensa (aunque los que transitábamos por ahí a diario lo sabíamos desde hacía mucho tiempo), que la avenida 7 estaba en manos de los criminales. Que era una zona peligrosa donde NADIE estaba a salvo. Y todavía recuerdo al señor Alcalde de San José diciendo que había zonas que estaban perdidas y que nada se podía hacer. (sorprendentemente, el Alcalde no renunció después de semejante admisión y NADIE en la prensa se le ocurrió sugerir que después de casi 15 años como alcalde, el señor Araya NO HABIA HECHO NADA SOBRE ESE TEMA). El verdadero problema es que la avendia 7 llamó la atención por que está en el casco central de San José. Los mismos problemas se viven en zonas de Pavas, Hatillo, San Sebastián, Lomas, Uruca, etc. pero como ustedes y yo sabemos San José posible se resume a repoblar la zona de la Sabana con edificios de condominio tipo Escazú y mantener el centro de San José medianamente aseado. Los demás distritos de San José carecen de importancia, a pesar de que por su población (especialmente la de Hatillo) don Johnny es hoy (e insisto desde hace más de quince años) Alcalde. La avenida siete es un problema por que está en el casco central, La Carpio, no.
En cuanto a los antiguos barrios residenciales, como Luján, Vasconia, La Cruz, San Cayetano, Dolorosa, Laberinto, Los Angeles, la medida ha sido muy simple: Si usted quiere poner en uno de esos barrios una planta de tratamiento de desechos nucleares, lo único que tiene que hacer es pedir permiso, la Municipalidad se lo dará. Vasconia (que es el caso que más me duele porque es mi barrio), es un barrio pequeño al cual mi abuela y doña Josefa Aymerich llegaron como pioneras a construir las dos primeras casas Por años, los comercios en Vasconia eran esquineros. A la entrada o salidas del Barrios había abastecedores, o farmacias, o tal vez incluso una cantina, pero siempre en la esquina, de frente a la calles que van a Desamparados o a Zapote, como dejando que el interior del Barrio fuera residencial.
Hoy en día, en lo que fuera una casa de habitación algún zángano ha habilitado una bodega, y los camiones se parquean a donde les da la gana, bloqueando garajes de vecinos, haciendo un ruido de los mil diablos y aniquilando el entorno residencial bajo la impunidad de un permiso municipal de funcionamiento. Y así ha sido en todos los barrios residenciales antiguos, que por la voracidad fiscal de la municipalidad (que prefiere cobrar patentes que exonerar propietarios) se están transformando (a la fuerza) en zonas de oficinas y comercios. Súmese a lo anterior que los servicios municipales en esos barrios son apenas los básicos (calles en pésimo estado, parques y zonas de juegos abandonadas) y resulta que San José posible termina en la calle 11 más o menos, donde estoy seguro a los chinos la Muni les dará toda la infraestructura para transformar el Paseo de los Estudiantes en el Barrio Chino.
Lo de los bulevares y las paradas de autobuses van de la mano. Estoy convencido de que si don Johnny no quiere los buses en el casco central con el fin de acelerar el tránsito, ENTONCES NO SE EXPLICA SU OBSESIÓN CON LOS BULEVARES QUE LO QUE HACEN ES CONVULSIONAR MÁS EL TRANSITO. ¿Han notado que cada año hay una GRAN IDEA del señor Alcalde que choca de frente con el MOPT? Primero fue cuando pasó las paradas de San Pedro y ramales al Cine Capri, no hubo consulta previa al MOPT y los resultados en términos de presas en la calle 9 están a la vista. Recuerdan hace dos años, cuando SIN CONSULTAR AL MOPT Johnny autorizó que toda la avenida segunda fuera usada como parqueo EN PLENO DICIEMBRE. Otro caos vial. Y el último ha sido este bulevar de avenida cuatro, el cual se hizo a pesar de que el MOPT hacía menos de un año había reubicado una gran cantidad de paradas en la avenida cuatro para que salieran los buses hacia avenida 10 con el fin de descongestionar el Paseo Colón y la zona de la Coca Cola. Gracias al nuevo bulevar, los usuarios de bus de ahora pueden tomar por ejemplo el bus de Alajuela en plena Zona Roja, listo para cualquier asalto.
¿Y que dice el Alcalde? Que ese (el de las paradas) no es su problema, sino del MOPT. (y por eso tiene quince años de estar en ese puesto). Esa es su tradicional forma de responder a cuestionamientos, que el fin principal es recuperar el casco urbano y lograr su San José Posible (¿Por qué no le cambiará el nombre al proyecto San José Cuántico para ponerse a tono con su futuro Jefe de campaña?).
¿Y al final para qué don Johnny? Pregunto yo. Para que un poco de personas de clase media alta y clase alta puedan vivir en las torres de condominios de la Sabana y cuando vengan a San José no tengan que ver paradas de buses? ¿Para que en San José sea posible abrir un Night Club a la par de cualquier barrio? ¿Para qué bulevares si su administración ha decidido acompañar a la Tibás en materia de incompetencia en recolección de la basura? ¿Para qué veinte años en el poder don Johnny? ¿Sólo para tener un Festival de la Luz en diciembre?
domingo, diciembre 16, 2007
Se me acaba el año...
El viento es frío y viene del norte, los tamales saben tan bien como siempre, la ciclística está en la carretera (y al contrario del Tour no hay sospechas de doping que la ensombrezcan todavía), por una extraña razón, el trabajo se me hace más liviano día a día y tengo una niña haciendo su primera carta al niño que me mira ilusionada mientras le explico que aquella estrella que brilla al sudeste es la misma que guió a los Reyes Magos, mientras mi hijo se prepara para tener más carros en su cuarto de los que hay en los pits de Le Mans...
Y cuando hoy apagamos la tercera vela del adviento, me siento metido de lleno en el ambiente y no me importa que me falte una semana de trabajo (la mas dura por los exámenes) ni que por estar tan metido en la Navidad no haya actualizado este blog...
Si no los veo la otra semana... Feliz Navidad amigos lectores!
lunes, noviembre 12, 2007
Es nica.
Si hubiera sido una noticia de un asalto, hubiera sido nicaragüense…
Si hubiera sido una noticia de violencia doméstica, hubiera sido nicaragüense…
Si hubiera sido una noticia de asesinato, hubiera sido nicaragüense…
Si hubiera sido Daniel el que se pelea con el rey, hubiera sido el presidente nicaragüense…
Pero cuando La Nación decide anunciar la edición especial de su colección Leer para disfrutar, a doble página a color el pasado viernes, presentando el libro de poesías de Rubén Darío, resulta que don Rubén es centroamericano, lo cual es cierto pero…
Darío es nicaragüense, tan nicaragüense como el pinolillo, el quesillo, las tajadas y el hablar a gritos ¿por qué quitarle su nacionalidad para vender sus propios poemas? Me dirán que los poetas no tienen Nación y que son universales. Dígaselo a un chileno, que Neruda ya no es chileno, que es suramericano; o a un español, que Machado es Europeo, o si tiene valor, dígale a un nica que Darío ya no es de ellos.
lunes, octubre 15, 2007
Algo estoy haciendo mal
viernes, septiembre 14, 2007
Septiembre.

Cada acto cívico era una oportunidad de lucimiento para alguno de los grados que debía organizar todo el acto (y en mi caso de lucimiento personal, en seis años creo haber tomado el micrófono al menos una vez al mes en un acto cívico), pero lo cierto era que TODA la escuela debía meterse de cabeza en la celebración. Mientras tanto, en los barrios observábamos las casas adornadas con los símbolos patrios.
Al llegar al Liceo (recuerden los demás son sólo centros educativos, Liceo, señores, sólo es uno), los actos cívicos de septiembre eran casi tan aburridos como leer el directorio telefónico. Los profesores de Estudios Sociales (una especie de Cossa Nostra que gobernaba el colegio en esos años), se encargaban de que cada acto fuera para el lucimiento personal de un profesor, mediante discursos aburridísimos que además debíamos escuchar en la calle (hoy boulevard), lo que hacía que los muy educados liceístas aprovecháramos el tiempo en cualquier otra cosa. En el Liceo, lo importante no eran los actos cívicos, lo importante era el desfile del 15.
Cuando el desfile del 15 de septiembre se había transformado en un despliegue de bastoneras, minifaldas y bailes coreográficos, los estudiantes del cuerpo de banderas del Liceo, de su escolta, y del cuerpo de banderines, desfilaban (y desfilan) marcialmente. Nunca habrá visto usted a un Liceísta arrastrando la Bandera por el suelo. Nunca los verán usar el pabellón como instrumento de coreografía, nuestra banda en el desfile del 15 nunca va a tocar un mambo (en un partido de basket es otra cosa, pero el 15 nunca). Por alguna extraña razón, este Liceo de estudiantes problemáticos nos enseñó siempre a respetar la bandera y la celebración patria. Por supuesto a Oscar Arias y su pacifismo y a su ministro de Ecuación en esa época siempre les repugnó la idea de que los estudiantes del Liceo fuéramos tan marciales, y así don Oscar se brincó olímpicamente la celebración de los cien años del primero colegio liberal de Costa Rica.
Septiembre era además el baldazo inmisericorde al terminar el desfile después de la asoleada brutal de la mañana. Era además saberse TODOS los himnos patrios sin necesidad de leerlos (como lo hacen los políticos, por cierto piense rápido: ¿qué sigue después de “las cadenas rompió del pasado la que fuera pacífica grey…”), era además identificarse con un país, con un ideal.
El año pasado, dediqué esta fecha a repasar las verdades del hermoso himno al 15 de septiembre, y cómo no veía en los ticos grandes muestras de apego a la patria. Este año la situación es peor, no se ven banderas, no se ven signos. Nadie al parecer quiere sentirse costarricense en septiembre. Hemos dejado de ser patriotas, y los que manejan algún discurso sobre la patria lo hacen por lo general desde la perspectiva no patriótica sino nacionalista (que no es lo mismo).
Creo que en nuestro denodado esfuerzo por diferenciarnos del resto de Centroamérica, hemos terminado perdiendo todo rasgo de identidad nacional, al punto de que nuestra población hoy en día vive bajo una filosofía de consumo absoluto donde soy por lo que tengo y no por lo que soy. Somos ticos sólo cuando vamos al estadio, y siempre y cuando la Sele se acuerde de hacer goles (lo que no ocurre con mucha frecuencia). Así el día de hoy, la mayoría de los padres correrán al salir de sus trabajos para ir con el estrés al máximo a las cinco de la tarde, corriendo por llegar a la escuela o colegio con el fin de ver el farol que le compraron a su chiquito, y cuando suenen las notas del Himno Nacional o de la Patriótica, se quedarán mudos frente a sus hijos porque de alguna formas esas palabras les fueron borradas de su mente.
Yo estaré ahí, de la mano de mi hija, con el farol que ella construyó junto con su abuela, y cuando suenen los primeros acordes cantaré exactamente igual a como cantaba hace treinta años en mi escuela, a todo pulmón y de memoria...
lunes, agosto 20, 2007
Cayendo bajo, muy abajo.
Muchas personas no entienden que cuando se deja de leer se pierde además la habilidad de escribir y desarrollar pensamientos de forma crítica. Doña Carmen nos señala en su artículo algunas de las consecuencias nefastas que trae la pérdida de la lectura como habilidad en los jóvenes estudiantes. Yo quisiera ir más allá.
Además de los efectos señalados por el artículo de cita, nuestra sociedad está colmada de sujetos que habiendo sido capacitados en su profesión (mucho ojo, no dije educados), son incapaces de expresar sus ideas por escrito, y en aquellos casos en que puedan desarrollar una idea medianamente coherente es probable que la llenen de errores gramaticales y de ortografía (superando incluso a los correctores automáticos de sus programas de texto). Dejar de leer señores, está produciendo profesionales que no saben escribir (creo que don Alberto Cañas ha predicado esto en el desierto por años).
Por eso no fue sorpresa seguir avanzando en la Nación dominical y toparme un anuncio del Colegio de Abogados en el que se ofrece un curso de Redacción y Ortografía como parte de las capacitaciones a las que pueden aspirar mis colegas: Aún así, me llena de rabia, de vergüenza y de pena ver a mi Colegio anunciar a los cuatro vientos que nuestros agremiados son unos burros que ni siquiera saben redactar, lo que deja mi profesión en el nivel más bajo de credibilidad que ha tenido en casi dos siglos de vida republicana.
Y no me vengan después con que es un curso de redacción jurídica (ante lo cual ¿cuál ortografía piensan enseñar? ¿O es que me perdí la publicación del Licenciado Paco y la Licenciada Lola?) Si un abogado tiene que llevar ese curso señores del Colegio háganle el favor a la patria de sacarlo de la lista de agremiados y pídanle al CONESUP que les revoque el título. Se supone que tienen que saber leer, escribir y redactar como abogados. Para eso estudiamos. Y me repugna la idea de saber que incluso a los que matriculen y aprueben ese curso les van a conceder créditos (como si se tratara de curso de grado).
Ahí lo tienen señores, un ejemplo de cómo un sistema educativo diseñado para aniquilar la lectura y el pensamiento crítico ha dado por fin su más nefasto resultado. El Colegio de Abogados tiene que enseñarle a sus agremiados a leer y a escribir.
martes, mayo 22, 2007
Tuk
Podía comentarles aquí todos sus logros deportivos, no en balde lo seguí como locutor deportivo por todo el país durante el pináculo de su carrera, cuando nadie lo detenía, cuando hacía canastas que ni los ángeles se hubieran atrevido a encestar. Cuando vencía a los gringos que traía el Seminario o a los panameños que traía la UIA. Podía recordar aquél torneo internacional en Nicaragua en que la prensa no podía ponerse de acuerdo sobre quién era el mejor jugador del Torneo si el consolidado Randy Stephens (colombiano) o aquél entonces muchacho de 19 años que no se cansaba de anotar y anotar. Podría incluso recordar aquella final colegial en Cañas, en el año 84, en que a pesar de la conjuntivitis que lo afectaba y de la amenaza de su equipo (Académico) de que no jugara, se puso la roja para tratar de darnos el torneo colegial A. Meta que perdimos a manos del Claretiano de Jimmy García y el Santa Ana de Liberia de Chicharra Vargas.
Pero hoy, que, mi compañero de aulas, mi compañero de equipo en colegial (yo era su sustituto, es decir el chavalo que metían en el minuto final del primer tiempo para que Tuk descansara y luego en el minuto final del segundo tiempo si íbamos ganando por más de 10 para que el público aplaudiera a Jorge), y mi amigo se retira del deporte que lo apasionó toda la vida, quiero recordar a Tuk, el hombre, el Liceísta, con una anécdota que lo retrata de cuerpo entero.
Era el día de nuestra graduación del Liceo de Costa Rica, 21 de diciembre de 1984. Los profesores del Liceo nos informaron en medio acto de graduación, que además de los 150 graduandos presentes, un muchacho adicional se graduaba aquél día. Un joven que inspirado en el liceísmo (ideología la cual don Guillermo Vargas el ex Ministro de Educación demostró su existencia y vigencia), decidió estudiar en el Liceo a pesar de su parálisis que le impedía asistir a nuestras instalaciones. Los profesores del Liceo, entonces, fueron a la casa del estudiante y junto con nosotros, como un liceísta más, obtuvo su título de bachiller. Aquél día, era el primer día que nuestro compañero (cuyo nombre se me ha extraviado en el olvido) entraba al Liceo, en su silla de ruedas y a nuestro gimnasio, para recibir, lleno de orgullo su título de bachiller.
Venía luciendo radiante, como todos nosotros, el uniforme gris que tanto nos identifica, salvo un detalle: No traía la banda de graduación roja que nos colgábamos del hombro para que cruzara nuestro pecho. Ahí estaba Sergio, el presidente estudiantil (QEPD), y no notó el detalle, estaba Mauricio, el Jefe de Banderas y líder de nuestra generación que tampoco notó aquello. Es más estaba yo y ciento cuarenta y siete egresados más, viendo el paso de nuestro compañero, sin darnos cuenta de que no llevaba la bendita banda roja, cuando de la fila de graduandos se levantó. Alto, enorme, el ídolo del colegio, el capitán del equipo, el estandarte de nuestra generación, Jorge Arias Tuk, quien sin ceremonia, sin orgullos fingidos, sin que nadie se lo pidiera, se quita su banda del pecho y se la pone a nuestro nuevo compañero. Y el gimnasio ruge de orgullo liceísta y les juro que rugió más que con cualquier canasta que Tuk haya hecho en su vida.
Todavía hoy me llena de orgullo recordar aquello. Y me recuerda que Jorge siempre ha sido y será alguien más que el mejor basquetbolista que haya jugado en nuestro país en los últimos veinte años. Siempre ha sido un ser humano integral, y hoy que se despide de su deporte, su trabajo y su pasión, no me cabe la menor duda que la vida le deparará más triunfos, por cuanto me consta que siempre ha sido un hombre de bien y capaz de hacer lo que quiera con su vida así como hizo con la bola de baloncesto.
Saludos Tuko, tus amigos de generación hoy seguimos tan orgullosos de vos como desde hace veinticinco años.
lunes, abril 09, 2007
A propósito del sesquicentenario de la Campaña Nacional


A la memoria de Juan Rafael Mora, víctima de la "perversa política costarricense", como él certeramente la calificó antes de morir.
Presidente despierto de Costa Rica, y Libertador de Centro América, en los años memorables del [18]56-57. Militares a sueldo de la obligarquía capitalista costarriqueña, ignominiosamente lo fusilaron en Puntarenas, Costa Rica, el 30 de setiembre de 1860. Por supuesto, ahora tiene estatua.
Jóvenes estudiantes:
Como un testimonio de la gratitud nacional, erigióse un día este Monumento a los inmortales que en los gloriosos del 56 estuvieron resueltos a no consentir opresiones extrañas en tierras de Centro América, a vivir y a hablar por su cuenta y riesgo, en su propio nombre, de conformidad con las altas normas y el ejemplo de los augustos fundadores de estas patrias. Lo erigieron los mayores para perpetuar en el bronce las ínclitas hazañas de los elegidos y con ello inscribir excelsamente la perdurable lección que sirviera de ejemplo y estímulo a las futuras generaciones. Que los pueblos previsores y magnánimos recurren a los mármoles y a los bronces para simbolizar en ellos fechas memorables, y así ponerlas a salvo de olvidos o injusticias, o como columnas miliares a lo largo de la vida, para recordarles a los que vienen que no son hijos de las peñas, que tienen precursores admirables e ilustres y una tradición estimable que conocer, respetar y proseguir.
A estos monumentos se concurre en horas solemnes como la presente, a renovar la fe en los destinos de la Patria, a buscar inspiración y luces, enseñanzas y estímulos para continuar la ruta emprendida, en alto la cabeza y regocijado el corazón.
Lo erigieron los mayores para enseñarnos cómo se defiende con fiereza el suelo nativo, que da el sustento y la libertad; cómo es bueno morir, y se sabe morir sin cobardías, por causas dignas, cuando la injusticia y la opresión amenazan el decoro de la Patria; cómo pelean con audacia los pueblos que quieren darse patria, patria grande, y libertad; no en el aislamiento sino juntos, unos en las horas de peligro, unos en las esperanzas y los regocijos, unos en las tendencias hacia ulteriores y más halagüeñas realidades. Ayer los cinco pueblos de Centro América, mañana todos los del Continente hispano; porque vamos hacia la América Una, según la trayectoria espiritual de los homagnos y videntes de estas patrias nos han descrito y que sólo cierta ceguera nos impide verla. Con lo que también quisieron enseñarnos que la patria es obra de concordia, de cooperación y simpatía, que los hijos unidos hacen la patria superior con que los buenos soñaron. Con lo cual también quisieron decirnos que las guerras intestinas conspiran contra la integridad moral y territorial de la Patria y le abren la puerta a los extraños, que se aprovechan de nuestras debilidades y rencores; que nada es más funesto para una comunidad que las oligarquías vanidosas y ambiciosillas que convierten el gobierno en un bien privado y no en lo que debe ser, un bien público; y anteponen sus egoísmos repugnantes y sin escrúpulos a la suerte misma de la Patria. Con lo que también se indica a vuestros profesores que el risueño ideal de servicio, de ser útil a los demás, de cooperar, es la primera de las lecciones morales que ellos deben daros, jóvenes estudiantes.
Lo erigieron los mayores para advertirnos que la libertad hay que conquistarla y reconquistarla continuamente, que sólo se pierden los pueblos que se cansan de ser libres; porque si importa saber cómo fuimos libres, importa más saber cómo conservarnos libres, cómo mantener en asta firme la enseña de los libertadores: el problema que ellos resolvieron en el 56 sigue siendo nuestro problema. Para advertirnos que no basta haber heredado de nuestros abuelos la tierra que fue de ellos, sino conservar y cuidar la que será de nuestros hijos: porque los viejos supieron que uno de los ineludibles deberes del hombre y del ciudadano es la conservación, a todo trance, del suelo nativo; sin él no hay libertad económica y sin esta no hay soberanía posible. La tierra es la que sustenta a hombres libres. Los pueblos que venden sus tierras porque ya no quieren, no pueden o no saben cultivarlas con estudio y cariño, de propietarios se tornan inquilinos. Es digna de la escultura esta previsora y saludable advertencia del profeta Martí a sus pueblos de América: El suelo es la única propiedad plena del hombre y tesoro común que a todos iguala, por lo que para la dicha de la persona y la calma pública, no se ha de ceder, ni fiar a otro, ni hipotecar jamás
Enseña el Monumento que Centro América y la América entera, abiertas a los intereses de la civilización occidental, no se alzaron de las aguas para convertirse en factorías de los pueblos mercaderes y codiciosos, sino tierra de libertad para humanidades ansiosas de mejorar su vida y no tan solo de hacer negocios más o menos lucrativos, o de explotar nuestros recursos naturales; para gentes que vengan a construir sinceramente la patria de la nueva cultura, del hombre nuevo, que funda su prestigio y su decoro en vivir según las imperecederas normas de la justicia, la libertad, la belleza y la verdad.
Este Monumento rememora sucesos que le dan a Costa Rica, a Centro América, un sentido internacional en el Continente; que dicen cómo en días inolvidables los nuestros hablaron en su historia de pueblos pequeños y se crearon la conciencia de un cargo que cumplir en los destinos de nuestra América. Porque el buen suceso de la lucha contra el plan siniestro de Walker y de los mercaderes a él asociados, -si es que fue el de convertir a Centro América en una agencia de esclavos negros- en cierto modo desvió la iniquidad, que al extenderse, habría degradado a nuestra América, destinada por la Historia a empresas superiores de cultura. No se hizo la América para traficantes de esclavos.
Como se ve, no están desligados los sucesos históricos, que los pueblos chicos influyen a su vez en la suerte de los mayores. Sintamos, por lo mismo, la conciencia de que en estas tierras se han decidido y se decidirán acontecimientos de la Historia que tienen resonancias continentales. Así es la patria cuando se la comprende de veras, un estado de alma, de cultura, un estado de conciencia superior, conciencia de que se tiene una función y un valor, de que como hombres y como pueblos, hemos venido a este mundo a hacer algo que valga la pena. No en balde se dan patria los hombres, que se la dan para crear y crecer. Se habla de una conciencia nacional: pues bien, nada más difícil de adquirir que eso, que es mucho más que los meros instintos territoriales de un pueblo. Afortunados los países que en los fastos de sus progenitores, los nuevos hallan qué admirar e imitar. De tal admiración consciente les brota de las entrañas como un manantial de fuerzas espirituales fecundas que los hace verse más altos. En cambio, qué estéril y qué triste es la vida de los pueblos que padecen incuria, que ignoran lo que valieron sus precursores, que apenas si se dan cuenta de la indiferencia que va pagando en ellos sus ideales y entusiasmos. Se esculpieron en bronce las hazañas de los héroes, para declararnos una vez por todas que el pretérito debe conocerse y amarse, porque expresa una tradición que nos vincula con la Patria que hicieron los egregios finados de la familia. Para declararnos que hay que oír la voz de los próceres voz de la Historia, que guía a estas patrias por caminos mejores y más claros: que marchan sin brújula, y andan como a tientas, y están como perdidos, los países que no apoyan un pie en la tradición, que no consultan el testimonio autorizado de los mayores que más supieron de los negocios de sus pueblos, y los amaron, y por mejorarlos se desvelaron. El Monumento nos enseña lo que vale para una nación el espíritu previsor y vigilante de su Primer Magistrado y de cuán incalculables son los males de un pueblo que mira con indiferencia su suerte. Como también nos dice que no debemos desesperar nunca, porque en las horas tenebrosas e inciertas los pueblos tienen el gobernante oportuno que les hacía falta.
Enseña el Monumento que las leyes morales se cumplen inexorablemente y que no deben ser ultrajados los pueblos chicos por ser chicos; que también los poderosos se tambalean cuando fundan sus relaciones con los demás en el atropello y la injusticia. Y anticipándose en medio siglo a la reciente guerra europea [Primera Guerra Mundial 1914-1918], proclama que los pueblos pequeños, si son dignos, si no son serviles, si son ilustrados y laboriosos, también tienen derecho a ser libres como los grandes, y que si hay un coraje sagrado es el de los pueblos que se yerguen como un solo hombre en defensa de sus más caras libertades. Por eso ved, sentid vosotros, oh jóvenes, como un soplo de tempestad que agita las figuras del Monumento: Es el ademán como de fuerzas de la Naturaleza de pueblos nuevos en marcha, que aún empuñan la lanza porque todavía aletea en la sombra los genios del Mal y de la Perdición: que ya no brilla la codicia conquistadora en la punta de las bayonetas sino en el disco de las áureas monedas. Si es sumamente grave que aventureros extraños se atrevan a comprar la patria, lo sería mucho más, e ignominioso, que hijos del país de bruces se la vendieran. Conmovéos, pues, con esa resolución que se les ve a las esculturas de vencer y de ser libres; se yerguen a paso de victoria, antes y hoy, y mañana también. Jóvenes estudiantes, ¡si lo que aguardan estos sacros bronces y los sucesos que rememoran es el cantor inspirado, que los materiales del poema inédito y las proporciones homéricas de los héroes y de las hazañas ahí están ante vuestro amor y curiosidad!
El Monumento es simbólico y en ello, su valor espiritual permanente. Dice de la actitud vigilante y defensiva contra los enemigos malos de la Patria, contra los exteriores que la amenazaron un día, y pueden amenazarla, pero también contra los internos que la amenazan a todas horas. La Costa Rica de nuestros padres expulsó del suelo materno al filibustero calculista e inescrupuloso, pero la de nuestros días tiene que sacarse del alma la concupiscencia, la codicia del oro -en muchos ciudadanos- adquirido por medios fáciles o ilícitos; la pasión del lujo, y la frivolidad -en muchas ciudadanas- ; las cuantiosas deudas públicas y privadas, de lo que son secuela; la indiferencia por lo propio, la pereza, el alcoholismo, las enfermedades sociales y las discordias civiles, enemigos más terribles e implacables que los aventureros extraños: imponerse -como lo está haciendo la madre España- la disciplina creadora, constructora, del trabajo, del ahorro y del estudio, hasta hacerse digna de los progenitores en aspiraciones y realizaciones.
Es simbólico el Monumento y habla de batallas que soldados de Costa Rica , a toda hora pronta al sacrificio y al servicio, dieron por la libertad y la justicia; y habla de sucesos que aleccionan a un pueblo para que empuñe la lanza cuando las empresas libertadoras y justicieras lo requieran no más; y habla también de cómo los muertos ilustres cuyas hazañas rememora no están muertos, sino que han de revivir con sus enseñanzas y ejemplos, en la conciencia de sus conciudadanos: como guías en las nuevas batallas que son las que ganemos nosotros por la nueva cultura, en su nombre y en el de la Patria. Que si en la guerra memorable Costa Rica iba a la vanguardia, en la paz vaya también, por la sensatez, por el espíritu previsor, liberal y progresista de sus hombres y mujeres dirigentes.
Es un símbolo el Monumento y en él se yerguen altivas e indignadas las patrias luchadoras de ayer, esculpidas en forma de mujeres para enseñaros, oh señoritas -tantas señoritas como aquí veo-, que vosotras sois la Patria misma, que haréis sana y fuerte en los niños venideros, y formaréis honrada y pulcra, si ese es vuestro ideal y resolución inquebrantables, si para ello en verdad os han educado. Jurad al pie del Monumento Nacional, con la conciencia clara de que sois las mantenedoras y salvadoras de la Patria, de que ésta se redime si a vosotras se redime, de que a ella se ofende si a vosotras se ofende, de que la envilecen los que os envilezcan: jurad que de vuestros regazos saldrá la Patria nueva, sencilla, sin ostentaciones, estudiosa, laboriosa y previsora, preocupada cordialmente de sus sementeras y de sus niños. Que al fin de cuentas, jóvenes estudiantes, al corazón, a las entrañas mismas de la Patria con las mujeres se llega, y sin ellas al trastorno, la disolución y la muerte.
Joaquín García Monge
Repertorio Americano 3:29, 1921
San José de Costa Rica,
15 de setiembre 1921
sábado, marzo 03, 2007
Un año...
El día de hoy, el cuarto desordenado ha cumplido su primer año de existencia. Hace un años abrí las puertas de este desorden de ideas que por lo general es mi cabeza y hoy, casi cien artículos después me siento como el corredor de la maratón que llega a la meta agotado pero sintiendo una enorme satisfacción. El último mes fue difícil y tengo que decir que caí en un ambiente monotemático, talvez para seguir con el símil del corredor, estaba a punto de abandonar y llegué por fin a la meta, a rastras, agobiado y aburrido de hacer lo mismo mes a mes, pero llegué.
En ese año, el "salto a la fama" me lo dio un empujón del Fusil de Chispa, que me mencionó en abril con el artículo de Sting (El canta sólo), el cual me puso en contacto con toda la denominada “blogsfera” costarricense. A partir de ahí, y haciendo un recuento, siento que mis mejores artículos fueron Realmente Sirve estudiar (1) y (2), La Peri, Es pecado matar un ruiseñor (con el cual inicié la serie de Desempolvando
Además, sin darme cuenta y para llenarme de orgullo, algunos de mis artículos han aparecido citados en otros sitios de Internet y me siento particularmente orgulloso de saber que soy “monitoreado” por Global Voices On Line, la cual sigue el pulso a miles del blogs por todo el mundo bajo la consigna el mundo está hablando, ¿esta usted escuchando? (aclaro, nunca me suscribí, un día apareció mi cuarto vinculado en su sitio)
Al mismo tiempo, tengo nuevos amigos en la red, escritores como el suscrito, que comparten esta adicción de escribir y que son los colegas que aparecen a en la columna de la izquierda (aclaro sin connotación política), en la lista de blogs que tuvieron la cortesía de vincular el cuarto desde sus respectivos sitios.
No, esto no es una carta de despedida. Es el recuento del primer año. Empiezo el segundo año sabiendo que será más difícil y como todo año nuevo, he aquí los nuevos propósitos:
Prometo por lo menos un artículo a la semana. Prometo volver escribir más a fondo y no comentarios tan cortos. Prometo mantener abierto el espacio de la biblioteca. Prometo dejar el TLC de lado por un rato hasta que se produzca el desenlace de esta novela (tengo una teoría de conspiración tan descabellada sobre el tema que debe ser cierta, en uno de estos días se las cuento). Prometo mejor presentación de los artículos. Prometo más variedad de temas. Sobre todo, prometo escribir honestamente y buscando la verdad, que es lo único que debería importar.
Por último, los invito a revisar todo el Cuarto, y cuéntenme qué les ha parecido, cuáles artículos les han gustado (y cuales no también que la verdad todos somos críticos), eso sí dejen su nombre, no sean como aquél anónimo que me insultó la honra sin la valentía de mostrar la cara… (hasta eso tuve en este año…)
miércoles, enero 31, 2007
El tiempo, el implacable…
Alguna vez leí (creo que un libro de Hawkings explicando a Einstein) que efectivamente los años al pasar se hacen efectivamente más cortos de lo que eran cuando comenzamos a vivir. Tomemos como ejemplo a mi hijo menor que acaba de cumplir un año, en su perspectiva deberá haber esperado a que pasara toda su vida completa antes de que cumpliera dos años. A mi hija se le hace eterna la llegada su cuarto cumpleaños, al fin y al cabo ha esperado el equivalente a la tercera parte de su vida a que llegue la ansiada fecha. Pero para este cura, llegar a mi próximo onomástico sólo me tomará 1/39 de mi vida, por lo que de nada tiene que extrañarme que cada vez que cierro los ojos al volverlos a abrir se ha pasado un mes.
Y por eso me parece increíble que Fernando y yo podamos hacer memorias de más de treinta años para atrás. O que al sentarme con mis compañeros de la U sienta que en realidad fue casi ayer que estábamos en la Facultad.
Siento, como la mayoría de la humanidad, que el tiempo se me está resbalando de las manos como arena y que en ese lapso me estoy perdiendo de cosas maravillosas porque pasan muy rápido. Al fin y al cabo este día para mi representa apenas 1/14264 de mi vida y el de mañana será apenas 1/14265. Y la última hora representó apenas 1/342336 de mi vida y el minuto que les está tomando leer este artículo fue apenas 1/20540160 de mi existencia. Y cada segundo no sólo me hago más viejo sino que lo hago más rápido. Ni el peso argentino se devaluaba tan rápido.
jueves, enero 11, 2007
Día de Reyes
El cinco de enero pudimos ver en la noche la entrada de los Reyes Magos a Madrid vía TVE. Aprovechamos para explicarle a mi hija de casi cuatro años quiénes son los Reyes y de forma muy básica que significa celebrar la Epifanía del Señor. Ella mira el desfile (muy luminoso y escandaloso) y con su inteligencia hiperdesarrollada (esa que todos tuvimos a los cuatro años) comienza la andanada de preguntas:- ¿son reyes?
- Sí
- ¿magos?
- Sí
- ¿Reyes magos?
- Sí
Silencio mientras mira en la tele la entrada de Melchor en la primera carroza. El locutor explica que es el rey que representa la cultura europea (Gaspar representará a la Asiática y Baltasar a la africana, como se ve los reyes en España no vienen de oriente, al contrario de lo que indica San Lucas). Confundida por la barba blanca del rey, mi hija pregunta:
- ¿Santa?
- (¡$%&#!@!!? COMERCIO! piensa el airado padre): No mi amor, Melchor, el rey Mago.
… (silencio)
- ¿Son reyes magos?
- Sí.
- ¿Qué hacen?
- Vienen a ver al Niño Dios…
- ¿para qué?
(Esa es la nueva pregunta de mi hija, ella no pregunta por qué, pregunta para qué, reflejo de una generación más pragmática, me imagino)
- Para traerle regalos al Niño
- ¿Qué le traen?
- (esa si me la se de memoria) Oro, Incienso y Mirra.
Y en eso la pregunta que no me estaba esperando, porque en este país no celebramos reyes, porque nuestro comercio no menciona el tema, porque en ningún lado nadie ha dicho nada al respecto, pero la pregunta me demostró que mi hija deduce las cosas mejor que su padre, su madre y toda la generación de los ochentas…
- Y a mí...¿que me traen?
viernes, diciembre 22, 2006
jueves, noviembre 30, 2006
Escribir un blog.
Cuando este servidor escribe los artículos para el blog, por lo general empiezo tres o cuatro veces con dos o tres ideas diferentes. Lo único que he escrito de corrido casi sin respirar y porque me salió del alma (que por lo general no necesita salvoconductos razonables), fue el panegírico que le dediqué a mi abuela el día de su funeral. Lo demás, todos los artículos restantes, llevan un proceso de racionalización, ensayo, reducción, ampliación, búsqueda de fuentes etc. Si además quiero incluir fotografías para adornar un poco, debo hacer la búsqueda, asegurarme que no tenga copyright o que su reproducción esté autorizada y luego acomodarla según mis muy limitados criterios de diseño gráfico. Además, debe uno buscar en ocasiones enlaces a noticias para ilustrar algún punto, asegurarse de no haber ofendido a nadie y por último revisar que el resultado final sea coherente y que la idea original esté ahí.
Los blogs presentan además un reto especial para el aprendiz de escritor por cuanto uno puede ponerse solito la soga al cuello cuando decide habilitar la sección de comentarios y recibir la retroalimentación de sus lectores (en esto los comentaristas de periódicos tienen una enorme ventaja: pueden escribir la burrada más enorme del universo y nunca se enteran de la reacción que provocaron).
De ahí que este cura tenga la impresión de que el fenómeno de los blog de opinión estará perdiendo fuerza en unos años para quedar en manos de los periodistas independientes. Me explico. El proceso de realizar comentarios con periodicidad suficiente para mantenerse actualizado y mantener el interés del lector es un proceso intelectualmente retador. La constancia señores es la clave. Muchos de los blogs de opinión que tiene nuestro país comienzan con gran ímpetu para luego ir espaciando los resultados hasta caer en el abandono. Este abogado por ejemplo realizó la promesa de publicar dos veces por semana y sólo ha podido cumplir el 50% de lo prometido. No existen mayores incentivos para forzar al escritor a cumplir con una entrega periódica a no ser su propia disciplina.
Aclaro que sólo estoy incluyendo en esta muerte anunciada a los blogs de opinión. Los blogs de poesía, literatura, fotografía o arte tienen licencia para caer en hiatos por cuanto las musas suelen ser caprichosas con los autores. En cuanto a los blogs de vídeos, intercambio de información técnica o grupos de discusión, y los blogs de vagancias (escoja usted el contenido de esta clasificación), creo que tienen la vida asegurada. Pero el blog del escritor independiente, cuya única idea al crearlo fue escribir su opinión sobre el mundo que lo rodea, ese que requiere la disciplina del escritor profesional sin serlo, ese es el que me temo va a ir perdiendo fuerza frente a los profesionales.
Los blogs de periodistas profesionales por lo general cuentan con patrocinios comerciales o dependencias con conglomerados de noticias que le permiten garantizar ingresos al autor. En estos casos la motivación para la autodisciplina deriva del interés por ganarse el sustento, que es uno de los mejores alicientes del mundo. En este sentido, el escritor amateur como el suscrito, sólo puede escribir periódicamente por su autodisciplina motivada únicamente por motivos personales (no se dejen engañar por la columna de la derecha repleta de publicidad, a la fecha de hoy los resultados no me tientan a dejar mis trabajos para dedicarme al blog a tiempo completo).
Por el momento, este servidor ha encontrado motivación suficiente para escribir al menos una vez por semana. Adicionalmente, como me impuse la tarea de proveerles con información de al menos un libro cada primera semana de mes, los artículos de “Desempolvando la Biblioteca” me proveen la parte más difícil del proceso de escribir (encontrar el tema), con lo cual mis obligaciones se resumen a proveer tres temas nuevos por mes.
Y como podrán haber deducido, esta semana la idea para un tema nuevo me eludió tanto que tuve que escribir sobre el tema de escribir… A mis colegas blogeros, ánimo. A mis lectores, si el cuarto les parece cada vez más desordenado es porque el que limpia ahora sólo viene una vez por semana.
viernes, noviembre 17, 2006
Ha empezado...
Como algo que les pasaba a “otros”.
Como un producto de la sociedad consumista que hacía de los niños su principal objetivo…
Y a los padres las principales víctimas…

Comenzó hace una semana…
Necesitábamos unos materiales de oficina...
En vez de ir a CUALQUIER lugar fuimos a una librería…
Que ya no es librería, es la tienda oficial de la Navidad (en realidad siempre lo ha sido desde que yo era niño, sólo que se me había olvidado, al fin y al cabo ya no voy a San José a ver ventanas).
En vez de ir solos mi esposa y yo, fuimos con nuestra hija, pronta a cumplir cuatro años.
Con dos años de estar viendo Discovery Kids y Disney Channel.
Que para nosotros, ingenuos padres, tienen los mejores programas de TV sin violencia, sin sexo, incluso con algo de educativos…
Pero que tiene esos comerciales…
Y mi hija entra a la librería, perdón la tienda…
El micrófono de princesa…
El teléfono de Barbie…
Las villas de Litte People…
Barney en todas sus presentaciones…
etc…
etc…
Y uno se queda ahí pensando…
SOCORROOOOOOOOOOOO!!!!!!!
jueves, octubre 26, 2006
Limón
Recién acaba el Carnaval.
La ciudad huele a basura, a orín, a alcohol. Se aprecia suciedad a raudales.
Nuevos edificios y centros comerciales han sido construidos, y ya no se está respetando la arquitectura caribeña.
En las aceras, los mendigos abundan.
Llego al centro a buscar mi alojamiento. Se me acerca el cuidacarros de rigor. Se ofrece a avisar al hotel que me abran el portón del parqueo. Cuando le voy a dar su propina algo se le cae de la bolsa del pantalón: un puñal de por lo menos treinta centímetros. Asustado, lo recoge, mira de reojo el carro de policía que se aproxima y sale corriendo (no me fijé si tenía diente de oro ni le pregunté si se llamaba Pedro).
Dejo el carro en el hotel y salgo caminando hacia el juzgado.
En trescientos cincuenta metros, cuatro hombres diferentes me han pedido limosna.
La ciudad todavía está tomada por chinameros que tienen sus “artesanías” en rebaja (artesanía se considera aquí un DVD de un concierto de Bob Marley. Me imagino que es artesanal porque sólo cuesta ¢ 1.500).
Llevo una hora en la ciudad y no he visto un solo gringo (¿no era esta una ciudad turística?).
Cerca del mediodía unos cien trabajadores del muelle salen en marcha silenciosa hacia
Cumplo la audiencia en el Juzgado. Ya son casi las cuatro de la tarde.
Vuelvo caminando al hotel. Paro en el Supermercado a comprar unas cuantas cosas. Poco movimiento. Salgo de nuevo hacia el centro. Sigue el olor a suciedad.
Más mendigos.
Pienso en cenar en algún restaurante, ninguno me llama la atención. Recuerdo un famoso restaurante chino cerca del tajamar. Pero está lejos y no quiero sacar el carro. ¿Por qué no voy a pie?, por que mi sexto sentido me dice que no es bueno caminar en esta ciudad de noche.
Conforme me acerco al hotel paso por el Mercado. A su sombra media docena de mendigos preparan su lecho de cartón.
Ceno en el hotel y me encierro en la habitación hasta la mañana siguiente.
En todo el día no sentí ni un minuto la alegría de la gente de Limón. Todos tienen ahora la misma cara de amargazón de nosotros los josefinos.
A las siete de la mañana los gritos desesperados de alguien nos hace a los huéspedes asomarnos al balcón: Están vapuleando a un ladrón que estaba metido en un local comercial. La paliza es soberana. De inmediato la dependienta del hotel llama a la policía. La paliza sigue. Alguien más vuelve a llamar a la policía. Ya esto es linchamiento. La policía nunca llega (hay peligro de huelga, deben de estar atrincherados). El ladrón logra huir de sus captores que están hartos de pegarle.
Yo decido no quedarme un minuto más.
Tomo el carro y salgo de Limón, con la idea de desayunar en la carretera.
El olor a basura, a orín, a miseria, me persigue hasta San José.
Este no es el Limón alegre que conocí de niño cuando venía con mi padre.
Este no es el Limón al que vine de adolescente a pasear y a ver béisbol.
Este no es el Limón al que vine a trabajar con Parmenio en unos Juegos Nacionales.
Este no es el Limón al que venía hace unos años a dar lecciones en
El Limón que yo conocí era un pueblo de gente orgullosa, alegre, y con esperanza. El Puerto que visité esta semana parecía más una ciudad muerta.
¿Alguien me puede decir adónde se llevaron Puerto Limón, el de verdad?
viernes, octubre 20, 2006
$ 2.75
Dos dólares con setenta y cinco centavos es el equivalente aproximado a mil cuatrocientos cincuenta colones (¢ 1.450.00). Con esa suma usted puede hacer lo siguiente:
-Comprar un plato del día de lujo en algunas sodas de San José.
-Comerse un combo económico en algunos restaurantes de comida rápida.
-Pagar una cuota quincenal de un préstamo, según la
publicidad del Banco Popular.
-Pagar casi diez viajes de autobús en las rutas metropolitanas.
-En mi caso pagar por lo menos cuatro viajes en las Station Wagon.
-Comprar una entrada al cine en tanda de la tarde.
-Hacer un viaje medianamente razonable en taxi.
-Sacar 150 fotocopias.
-Echarle casi 3litros de gasolina super a mi carro.
-Alquilar una película en el video y comprar las palomitas para el micro.
-Comprar 10 CD en blanco.
-o tres jarras para café
-o un kilo de café
-o un cepillo de dientes de buena calidad.
-o un kilo de arroz y medio de frijoles.
-o diez bolígrafos.
-etc.
-etc.
-etc.
Pero el tema que realmente me interesa sobre esos $ 2.75 (por razones que verán más adelante) que puedo hacer con ellos si tengo sed.
Según mis cálculos puedo:
-Comprar ocho botellas de agua de 500 ml
-Mejor aún, si tengo el envase compro el bidón de agua de
-Comprar seis jugos de naranja de 300 ml.
-Comprar ocho jugos de naranja de 250 ml.
-Comprar ocho refrescos naturales de 250 ml.
-Comprar cinco gaseosas de 350 ml
-Comprar tres gaseosas de 600 ml.
-Comprar dos gaseosas de
O bien embarcarme a pedir una lata de gaseosa de 300 ml en un hotel de playa y que me cobren $ 2.75.
Se aceptan comentarios de cómo se incentiva el turismo en Costa Rica durante los fines de semana largos.
miércoles, septiembre 27, 2006
No señor Arquitecto. ¡NO!

Si nuestros antepasados lograron realizar obras de tal excelencia, con gran audacia y visión, en medio de grandes sacrificios y adversidad, nuestra generación tiene el deber ineludible de restaurar el Edificio Metálico, dignificarlo, asignarle una nueva función en el siglo XXI, aquilatar su verdadero valor arquitectónico y su aporte urbano al entorno inmediato.(Subrayado no es del original. Artículo firmado por el Arq. Hernán Ortiz)
El Edificio Metálico. El arquitecto en su visión artística del urbanismo de San José, no le pone nombre a las cosas. No es el Edificio Metálico, señor arquitecto. Es
Sus corredores amplios con mosaicos de colores, adornados por las columnas metálicas. Sus aulas de gran altura. Su salón de actos solemne. Sus altos ventanales. Nada de esto se ve hoy en las escuelas prefabricadas de se hacen en nuestro país.
Fue ahí donde la niña Lidia Lizano me enseñó a pensar. No sólo me educó, me enseñó a leer, escribir, calcular, etc. Ella además me enseñó a pensar, a debatir. A leer libros que algunos idiotas creían que no eran para niños. Fue ahí donde aprendimos las canciones de Lo que se canta en Costa Rica con don Edgar, que insistía en que pronunciáramos bien cada estrofa y que nos supiéramos bien todos los himnos patrios, para no hacer el ridículo de los políticos que tienen que leerlos.
Allí, cada lunes teníamos un acto cívico, donde recordábamos nuestra historia, nuestros logros como nación, donde honrábamos al agricultor, al maestro, al árbol etc. En su amplio patio central se desarrollaban verdaderas batallas épicas futbolísticas entre dos equipos de cuarenta y cinco o cincuenta niños en cada equipo persiguiendo cualquier cosa que se asemejara lejanamente a un balón (incluso, hasta una chapa de refrescos), mientras que en los corredores las niñas cantaban rondas, jugaban elástico o saltaban la suiza.
